Tantas historias, que al final tenía que pasar, tantos años creando humanoides en la gran pantalla, poniendo sentimientos en aquellos robots que eran capaces de llorar y de reír.
Ese ha sido el sueño del ser humano sentirse dios y crear una criatura con sus propias manos, tan perfecta que sea capaz de amar, como Pinocho, pensar que algo inanimado recobra vida es excitante, es poderoso y si ese ser androide- robot además te hace sexo oral es fabuloso.


Eso habrá soñado David Levy de pequeño, este hombre que me imagino nerd, metido en su laboratorio las 24horas del día, con problemas de relacionarse con “humanos”. Ha creado a Andy, así lo llama, este robot que puede ser tanto hombre como mujer, tiene un sistema de felación de intensidad variable y calefacción regulable, además así como el Kamasutra se le podrán instalar centenares de posturas y configurar en modo de aprendizaje para aquellos inexpertos sexuales. Se le podrá ajustar el tamaño de la vagina o la talla del pene hasta el olor y la temperatura.

Para los que quieran conocer más los pensamientos futuristas de David Levy, pueden leer su libro “Amor y sexo con robots” en el cual presenta, la no tan loca idea, de que en un par de décadas humanos y robots formen parejas. Y si esta bueno, porque no?! No sé porque al leer esto no puedo dejar de acordarme de Alien, El octavo pasajero.

Esta versión tercer milenio de la muñeca inflable será presentada el 12 y 13 de junio en la universidad de Maastricht en Holanda para los que quieran ir.