Estaba pasando el viernes muy a mi gusto y quise tomar una ducha; voy a la cocina y abro la canilla del agua caliente para chequear la temperatura pero no salía agua y entonces me fui a la ducha pensando que la presión que habría con mayor cantidad de agua seguro que sería mejor y no habría dramas para bañarme; pues no los hubo y entonces después de tomar mi baño me preparé para ir a la cama y descansar. Me dormí profundamente y pasadas unas horas sentía el sonido de una cascada tranquilizante, algo que me despertó serenamente. Cuando puse mis pies sobre el suelo el agua me llegaba a los tobillos, corrí a la cocina y me doy cuenta de que nunca cerré la canilla del agua caliente que abrí para comprobar la temperatura del agua y me fui directamente a la ducha. Hasta ahí el susto me hizo pensar rápido, cerré la canilla y corriendo fui a buscar algo para poder sacar el agua por el resumidero del baño pero resbalé y me caí en medio de la sala inundada…qué golpe me di!!! Quedé tendida y dolorida 5 minutos imposibilitada de poder levantarme por el dolor y después me incorporé. ¿Saben qué? comprendí muy de cerca el significado de “levántate y sigue”. Eso sí, la casa quedó im-pe-ca-ble. (y yo magullada).
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